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Pumas jugará la final de la Liga de Campeones de la Concacaf 17 años después

Plausible labor de Lillini al mando de los Pumas. Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images.

La máquina se volvió a quedar a las puertas de la Final de la Liga de Campeones de la Concacaf tras empatar a 0 en la vuelta de las semifinales disputada en el Estadio Azteca. Los Pumas, con un hombre menos durante más de 30 minutos, aguantaron los embates de un Cruz Azul gris y aseguraron su lugar en la Gran Final.

La máquina comenzó el compromiso con mucho ímpetu y con una presión intensa sobre la zaga de los universitarios, pero carente de generación en la zona ofensiva, mientras que los Pumas se mostraron cómodos manejando el balón de costado a costado a sabiendas de que llegaban con la ventaja en el marcador.

De a poco el partido fue adquiriendo mayor intensidad y ambos conjuntos se acercaron con peligro a la portería rival, siendo Rivero el que estuvo a nada de abrir el marcador pero su disparo salió muy cruzado a los 15′ de partido. La respuesta de los visitantes fue inmediata y al 19′ Jurado realizó una gran atajada al disparo de Diogo que amenazaba con colarse a la portería de los celestes.

En el contragolpe, Iván Morales dejó ir una chance inmejorable, mano a mano con Talavera, y mandó su disparo por encima del travesaño. La máquina vivió sus mejores momentos en el compromiso del minuto 15 al 30, encerrando a los felinos que no se incomodaron en ningún momento.

Nuevamente Rivero estuvo cerca de marcar para la máquina, pero una gran intervención de Diogo evitó que conectara el balón cuando estaba preparando la pierna para fusilar a Talavera. En los últimos 15 minutos de la primera mitad, ambos equipos acusaron el desgaste físico y priorizaron no conceder un gol para definirlo en la segunda mitad.

En el comienzo de la segunda mitad, Dinenno estuvo a centímetro de abrir el marcador, pero su disparo pasó rozando el poste de la portería de Jurado. Posterior al susto, la máquina mandó a la cancha a Santiago Giménez y Christian Tabó en sustitución de Morales y Rafa Baca en un claro mensaje por la obligación por buscar el resultado.

Inmediatamente después, el propio Giménez provocó la expulsión del Palermo Ortíz tras ser derribado cuando se enfilaba hacia el marco, todo se le puso de cara a la máquina, que nuevamente decepcionó a los más de 60,000 aficionados que se hicieron presentes en el Coloso de Santa Úrsula.

Fueron más de 30 minutos en los que los de La Noria no pudo manifestar el hombre de más que tenían en el campo, siendo las chances más claras el penal de Aldrete sobre Diogo, que fue echado para atrás por el VAR, y el disparo de Rogerio al poste en el minuto 97.

Los Pumas jugarán la final de la Liga de Campeones de la Concacaf por primera vez en 17 años y mañana conocerán a su rival que saldrá del enfrentamiento entre el Seattle Sounders y el New York City.

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