En partido correspondiente a los dieciseisavos de final de la UEFA Champions League, el Real Madrid sacó una valiosa victoria por la mínima (0-1) ante el Benfica en el Estadio Da Luz, en un duelo que estuvo lejos de ser tranquilo y que terminó envuelto en una fuerte polémica.

Desde el arranque, el conjunto merengue mostró mayor intención ofensiva. Los dirigidos por Álvaro Arbeloa se adueñaron de la posesión y generaron las llegadas más claras, pero la falta de contundencia y una gran actuación del arquero Trubin evitaron que el marcador se moviera en la primera mitad. 

Del otro lado, el Benfica intentó responder con algunas aproximaciones, pero sin demasiada claridad frente al arco defendido por Courtois, quien respondió cuando fue exigido.

Para la segunda parte, el partido cambió rápidamente. Apenas al 50’, Vinicius Junior apareció con un auténtico golazo, sacando un disparo colocado que se incrustó en el ángulo, silenciando por completo el Estadio Da Luz y adelantando al conjunto blanco. 

Sin embargo, lo futbolístico pasó a segundo plano minutos después. Tras su anotación, el brasileño denunció haber recibido insultos racistas por parte de un jugador rival, lo que provocó la activación del protocolo antirracismo. El árbitro detuvo el encuentro durante varios minutos mientras se evaluaba la situación, generando tensión total dentro y fuera del campo. 

El partido se reanudó, pero el ambiente ya estaba completamente caliente. Hubo reclamos, empujones e incluso la expulsión de José Mourinho por protestar, en un cierre lleno de fricción y nerviosismo. 

En lo deportivo, el Real Madrid supo manejar la ventaja y resistir los intentos finales del Benfica, que no logró romper el orden defensivo visitante.

Así, el conjunto merengue se lleva una ventaja mínima pero importante de Lisboa, en una noche donde el resultado quedó en segundo plano ante un nuevo episodio lamentable que vuelve a manchar al fútbol.

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