septiembre 29, 2026

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Ravens silencia el Maracaná con un gol de campo de último segundo

Río de Janeiro fue testigo de una de las finales más dramáticas de la temporada. Baltimore Ravens derrotó 34-31 a Dallas Cowboys con un gol de campo de 56 yardas cuando el reloj marcaba apenas un segundo.

El Maracaná estaba listo para una fiesta. El legendario estadio de Río de Janeiro recibió por primera vez un partido de temporada regular de la NFL y los Baltimore Ravens y Dallas Cowboys se encargaron de ofrecer un espectáculo a la altura del escenario.

Pero cuando todo parecía encaminado a tiempo extra, apareció una última jugada que cambió absolutamente todo.

Tyler Loop tomó el balón y convirtió un gol de campo de 56 yardas con el reloj prácticamente agotado para darle a Baltimore la victoria por 34-31.

Un partido que nunca tuvo dueño

Desde el primer cuarto quedó claro que ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a regalar la noche.

Dallas comenzó golpeando primero y encontró producción tanto por tierra como mediante la pierna de Brandon Aubrey. Baltimore respondió con Lamar Jackson y Derrick Henry, quien terminó siendo una de las piezas fundamentales de la ofensiva de los Ravens.

Henry terminó con 89 yardas terrestres y dos touchdowns, mientras Jackson completó 15 de 20 pases para 186 yardas y dos anotaciones, además de aportar 50 yardas por tierra.

Del lado de Dallas, Dak Prescott mantuvo a los Cowboys en la pelea durante toda la tarde. El quarterback completó 25 de 40 envíos para 276 yardas y un touchdown, mientras CeeDee Lamb volvió a ser una de sus principales armas con siete recepciones para 112 yardas.

El marcador cambió constantemente y el encuentro llegó al último cuarto con la sensación de que cualquier detalle podía definir al ganador.

Dallas tuvo la victoria en sus manos

Con poco más de un minuto por jugar, Baltimore tomó ventaja gracias a una conexión de Lamar Jackson con el novato Matt Hibner, quien recibió en las diagonales para colocar el marcador 31-28.

Dallas necesitaba una última ofensiva.

Prescott respondió.

El quarterback comandó una serie que llevó a los Cowboys hasta la zona roja de Baltimore. Una interferencia defensiva colocó a Dallas en la yarda 2, dejando a los Cowboys a centímetros de recuperar la ventaja.

Pero la defensa de Baltimore resistió.

Dallas no consiguió el touchdown y tuvo que conformarse con un gol de campo de Brandon Aubrey, quien convirtió desde 23 yardas para igualar el encuentro 31-31 cuando quedaban apenas siete segundos.

Siete segundos para escribir la historia

Baltimore recibió el balón y Lamar Jackson sabía que solamente tenía una oportunidad.

El quarterback tomó el centro, retrocedió y lanzó hacia el centro del campo.

Zay Flowers apareció.

El receptor atrapó el balón y consiguió avanzar 27 yardas, llegando hasta la yarda 38 de Dallas. Flowers cayó al terreno y Baltimore pidió tiempo fuera con solamente un segundo en el reloj.

Entonces apareció Tyler Loop.

El pateador de Baltimore se colocó para intentar un gol de campo de 56 yardas.

El estadio guardó silencio.

El balón viajó hacia los postes.

Adentro.

La patada entró cuando el reloj llegó a cero y los Ravens celebraron una victoria que parecía imposible apenas unos segundos antes.

Baltimore 34, Dallas 31.

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